La obra habla de varias cosas, es un volver a ver a alguien de la adolescencia pero también es una historia de limpieza de viejas cuestiones que quedaron pendientes y que regresan para ser curadas. A la par hay un tema político que transcurre en un momento que cualquier refugiado podría identificar claramente, explica Alejandra Toronchik muy entusiasmada por su nuevo rol de directora. Conocemos hoy noticias de todo el mundo de refugiados que cruzan ríos, mares y fronteras. Por caso dice, tenemos México, el mar Mediterráneo, pero nosotros como argentinos y latinoamericanos las hemos vivido realmente. Podemos identificarlo con alguna circunstancia donde hay un refugiado que pierde todas las referencias y no puede pedir ayuda, excepto a alguien muy particular y a veces ni siquiera, y un contexto político exterior muy negativo que lo expone a dar de si lo que tenga a mano lo más básico.

Subraya que, muy a propósito no se puso una fecha determinada porque estamos contando la historia de amor de refugiados y de soluciones inesperadas. Es una situación muy incómoda que protagonizan Laurencia y Enrico que crecieron juntos en un pueblito fronterizo junto a un río.
La joven se fue de su terruño cuando tenía quince años y regresa escapándose de la ciudad de Buenos Aires, no se sabe el motivo aunque la esperan otros desafíos. Apostamos a simplificar todo lo que pasa en un día en una cocina de un salón comedor de pueblo, narrada con mucha sencillez y afuera lo impensado, la selva, la tormenta, la Gendarmería, las sirenas. A su vez aparecen en escena el hijo de Enrico, Chango e Itatí, su noviecita quienes mueven la acción permanentemente, resume Toronchik, también escritora, periodista y docente.
El espectador hará su propia deducción del por qué huye Laurencia y verá que mucha gente busca refugio en el mismo lugar por donde otros intentan escapar y cruzar la frontera al deslizar que su obra tiene ese drama y amor como en tantas películas, explica Toronchik, quien destaca el apoyo que recibió de todos sus compañeros y maestros de teatro, y a Santiago Giovanetti, por ceder un trabajo fotográfico de su padre Gabriel recientemente fallecido, que ilustra el motivo de la obra. «Saber quedarse» es su tercer estreno como dramaturga, y su primer trabajo como directora teatral. Se presentará todos los jueves desde el 3 de octubre hasta el 28 de noviembre a las 22 horas en El Excéntrico de la 18°, Lerma 420 barrio de Villa Crespo (CABA). Reservas en alternativateatral.
Ficha técnica
Dramaturgia y dirección: Alejandra Toronchik
Intérpretes: Juliana Ascúa, Martín Tecchi, Ananda Li Bredice, Emanuel Moreno Defalco
Iluminación: Eduardo Safigueroa
Escenografía y Vestuario: Jorgelina Herrero Pons
Diseño sonoro: Cecilia Candia
Diseño gráfico: Santiago Fraccaroli
Fotografía de afiche: Gabriel Giovanetti
Con el apoyo de Proteatro
Prensa: Carolina Reznik
Sobre Alejandra Toronchik
Escritora, docente y periodista, especializada en temas de género y actualidad. Egresada de la ENERC, y de la Diplomatura en Dramaturgia de la UBA, trabajó en cine y en televisión como camarógrafa, productora y productora ejecutiva.
Desde hace años ejerce la docencia universitaria y privada. Saber quedarse es su tercer estreno como dramaturga, y su primer trabajo como directora teatral