Alejandro Casas publicó un libro de poesías: «Soledad y silencio»

LEÉ UN ADELANTO: «BÚSQUEDA». “Soledad y silencio” (editorial Autores de Argentina) es el nuevo libro de Alejandro Casas, abogado, docente y escritor que vive en la ciudad de Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, donde es Juez de Paz desde hace ocho años.

Esta vez incursiona en la poesía –sus libros anteriores son cuentos y novelas-, y lo hace manteniendo cierta impronta de la prosa porque en sus versos hay pinceladas de la narrativa y la reflexión propias de ese género transitando, claro está, los andariveles del ritmo, la musicalidad y las metáforas del género lírico.

El propio autor, consciente de ello, lo anticipa al inicio al transcribir el siguiente fragmento de un cuento de su maestro Antonio Dal Masetto: “Finalmente, la prosa no es más que nostalgia de poesía…”

El libro cuenta con un excelente prólogo de Flavia Pittella, que, en una de sus partes, dice: “Cada poema de esta recopilación ofrece una mirada al alma del poeta, y llevará a los lectores en un viaje a través de la noche y el amanecer, invitándoles a acompañar al poeta en su búsqueda para entenderse y descubrirse a sí mismo. Es una expedición que, aunque profundamente personal, tiene resonancias universales para cualquiera que se haya planteado su identidad y el rumbo de su vida.

Este libro no es sólo una colección de poemas; más bien sirve de navegador del alma, un llamamiento a la introspección y a la búsqueda de sentido en medio de la oscuridad y el silencio”.

La cubierta del libro, muy bien lograda desde la estética y que refleja así mismo una idea del tono de los versos, fue diseñada por Lucía Casas.

El libro será presentado en la Biblioteca José Ingenieros de la ciudad de Nueve de Julio, el día sábado 23 de noviembre, a las 20 horas.

BUSQUEDA

El día acompaña mis pasos

la noche abraza mi sombra

así fue y así será

hasta el último minuto

sin fecha ni hora

ineluctable y fatal

en el día trabajo y pienso

con la mente de un ser racional

en la noche escribo y leo

como náufrago en la soledad

conozco el ritmo de mis silencios

mas nunca supe caminar

liviano de nostalgias y recuerdos

caprichosas olas del azar

del viento conozco los secretos

que la naturaleza sabe atesorar

y escrutando el Universo

aprendí un día a callar

supe de fallidos intentos

de esperas estériles y ansiedad

y supe mirarme al espejo

para reconocerme una vez más

habitantes de mundos diversos

busqué por aquí y por allá

mil historias se fueron urdiendo

en la fragua de un principio sin final

testigo fui de todos ellos

y con ellos supe encontrar

las respuestas a tantos desvelos

que trajeron mil preguntas más

tal vez de eso se trate

lo que hoy intento dilucidar

vana ilusión que rescate

aquello que la razón

no podrá jamás develar.