«Aguas turbias», libro de Florencia Ghio: «No busqué la historia, la historia me buscó a mí, porque la novela está inspirada en un caso real»

Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

– ¿Cómo es la trama de tu última novela Aguas Turbias?

La doctora Aleida San Martín, uno de los personajes de mi anterior novela El Ciudadano, una abogada idealista y justiciera, ahora está en una crisis absoluta con su carrera, a punto que se ha hecho adicta al casino para evadirse de su realidad. En esas condiciones, se va a interesar por el proceso judicial que atraviesa Cristian Garcia Robledo, quien reclamando justicia en un subte de Buenos Aires, asegura ser el chivo expiatorio del crimen de una bioquímica, ocurrido en un pueblo del sur, unos 20 años atrás. La abogada tendrá el dilema de dejar su puesto en tribunales, donde tiene un ingreso asegurado pero no es feliz, para trasladarse a Colonia Sarmiento, de donde es oriunda e hizo grandes esfuerzos para salir, y asumir la defensa de este chico, sin saber si es culpable y si se podrá esclarecer el caso después de tantos años. En definitiva, haciendo un paralelismo con su adicción: tiene que jugarse un pleno.

– ¿Cómo nace la inspiración para escribirla?

Siento que yo no busqué la historia, sino que la historia me buscó a mí, porque un día prendí el televisor, en un canal que nunca miro, solo para ver el clima, y me encuentro con la noticia de que a este joven que se había venido del sur, se calzaba una máscara de chivo (expiatorio, según decía ) para pregonar su inocencia por altoparlantes en los subtes, porque la novela está inspirada en un caso real.

Me convocó el hecho de pensar que alguien tuviera que recurrir a un mecanismo tan curioso y creativo para ser escuchado y lograr justicia. Entendí que pretendía dejar al desnudo severas fallas del sistema. Y así comencé a investigar y a crear una ficción alrededor de ese caso judicial.

– Logras transmitir detalles del ámbito judicial que muestran tu compromiso con la profesión y el esmero por lograr una obra literaria que atrapa y que se combina para una lectura dinámica y reflexiva. ¿Cuál es tu secreto para lograrlo?

Por un lado, contribuye mi larga experiencia en la justicia penal, que me permite retratar ese aspecto fácilmente de modo que puede parecer que se está ante un juicio que ocurre en la vida real. Luego, haber sido siempre una lectora compulsiva, porque desde que adquirí este hábito a mis 18 años, prácticamente no he estado sin leer alguna novela, eso de por sí aporta muchas técnicas, pero además realicé muchos talleres literarios que consolidaron mi faceta de escritora. A todo eso hay que sumarle siempre disciplina y constancia.

Y hablando de lecturas, ¿Qué autores te han influenciado?

Es una lista interminable, le debo a Sábato, García Márquez, Cortázar y Borges, a quienes leí en adolescencia, el haberme introducido en el apasionante mundo de los cuentos y las novelas. A Benedetti, Girondo y Neruda, en la poesía. Después le siguieron, Kafka, Dotoyeski, Tolstoy, Camus, Hesse, Juan Ramón Jiménez, Amado Nervo, Juan de Dios Peza, Antonio Machado y muchos otros. Es por culpa de ellos que dejo infinidad de libros por la mitad, porque me obligaron a exigir más que entretenimiento, más que una historia bien contada y, hasta con una trama súper original, sino a buscar textos escritos con profundidad, que nos lleven a la reflexión. Entrar a un libro y salir de él transformado, pocas veces me sucede y cuando me pasa, es una verdadera fiesta.

En autores contemporáneos menciono siempre a los mismos: Hosseimi, Jalon, H. Eco y De Marías, estos últimos, lamentablemente fallecidos. He leído, además, a muchísimos otros autores que me han gustado mucho, pero por el momento los referidos están en la cúspide.

Y, por último, leer filosofía también influenció mi escritura.

– En un momento de la lectura me dirigí a mi biblioteca para repasar tus otros libros, “El ciudadano” y “Amor ciego y otros cuentos”. En el primero de ellos encontré a Luz Marina y a Aleida, dos de los personajes de “Aguas turbias”, y también fuertes alusiones a problemáticas familiares. ¿De dónde surge tu gran interés por esa temática?

Desde mi primer contacto con causas judiciales, advertí que, al menos, en el 95 % de los casos en los que me tocaba trabajar, los imputados provenían de hogares desintegrados, si es que los habían tenido. Violencia en todas sus modalidades y/o abandono. Eso despertó en mí un gran interés sobre esa temática y me llevó a realizar un posgrado en la materia, para adquirir herramientas que me permitieran desempeñar mejor mi función. En esa época, en el rol de defensora de los imputados. Es muy difícil encontrar personas resilientes de esas historias, por eso rescato a esos personajes en mis libros, como una forma de demostrar que si se cuenta con determinadas herramienta se puede salir adelante de esos infiernos.

– ¿Qué mirada tenés sobre el trabajo periodístico?

Creo que es muy cierto cuando se dice que los medios de comunicación son el cuarto poder, entre otras cosas, porque visibilizando situaciones permiten que los ciudadanos comunes puedan ejercer una suerte de control sobre los tres restantes. Son también formadores de opinión, y en ese sentido, en lo que se refiere a mi rol de abogada penalista, respecto a la cuestión de la delincuencia, advierto que la forma en que, a veces, se abordan algunas noticias, contribuye a que la población se convenza de que la causa de todos los males es el sistema judicial, cuando es un problema pluricausal. Entonces se corre el foco, o se concentra demasiado en uno solo.

Y en el aspecto literario, que es el que aquí me convoca, el periodismo es un gran difusor de las obras de los escritores, nos permiten llegar a lugares remotos. Creo que los escritores nos debemos a los lectores, a las redes sociales y a la prensa para subsistir en este mundo.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario?

Si, estoy trabajando en otra novela, también inspirada en un caso judicial que, en su momento, fue muy mediático. Pero, esta vez con un personaje masculino como abogado y protagonista. La novedad principal es que versa sobre un delito de “cuello blanco”, es decir, de los que comete gente adinerada. Abordaré también cuestiones religiosas, el duelo de atravesar un divorcio y lidiar con hijos adolescentes. En definitiva se repite el patrón de tratar diversas temáticas que sobrevuelan el caso penal.

¿Cuál es tu mayor desafío a la hora de construir historias?

El de lograr un pacto ficcional con el lector que se forme desde el principio y se mantenga hasta el final de la novela. Para eso se debe trabajar en la verosimilitud de la trama; propio del género realista al que, hasta ahora, me dedico. Y ahí sobrevienen enormes desafíos: retratar la época, los vocablos y vestimentas de los personajes, hacer que tengan sus contradicciones. Conocer los espacios geográficos donde transcurre la historia. Investigar qué elementos tecnológicos existían y demás. Cosas que internet facilita enormemente, pero que igual hay que dedicarles tiempo. En las novelas, hay que trabajar también lo que se llama el arte de la postergación, es decir, ir estirando el desenlace de la historia, pero sin escribir cosas de relleno, sino que contribuyan, necesariamente, a la historia que uno quiere contar, porque sino corremos el riesgo de perder al lector. Son muchos los desafíos, pero es una tarea apasionante.

¿Como vez tu carrera de escritora de acá a diez años?

Siento que llegue al mundo de la literatura para quedarme, no en forma exclusiva, porque también tengo mi vocación de abogada. Las cosas que me están pasando eran soñadas para mí cuando incursioné en este mundo. Trabajé mucho para lograrlas, porque este oficio no se hace solo escribiendo, sino cargándose el libro al hombro, golpeando puertas, posteando constantemente en las redes, pensando estrategias para llegar a más gente, entre otras cosas. Todo lo que sembré me trajo muchos frutos y pienso seguir en el mismo camino, por lo que me proyecto con más libros y habiendo llegado todavía a más lectores.

Para terminar,¿donde pueden los lectores conseguir tus libros?

En las grandes cadenas. A su vez, en “historias destacadas” de mi Instagram florencia.ghio, está la lista de todas las librerías barriales en las que también se encuentra.

Aguas Turbias, se puede adquirir además one line en www.elemporiolibros.com.ar.

@camarrero01