Un diario italiano publicó un suplemento realizado exclusivamente con inteligencia artificial

Incluye notas “de opinón”, críticas y contenido meramente informativo, como la cotización de acciones en la bolsa; expertos en medios rechazan este uso de la tecnología

Un puesto de diarios en Roma, Italia, en donde se vende la edición impresa de Il Foglio AI.

“El miedo a la inteligencia artificial es solo el terror de tener que competir con algo que no se va a tomar un café cada 10 minutos. El futuro está aquí, pero ciertos dinosaurios editoriales prefieren extinguirse con la pluma en la mano. No se sorprendan si ChatGPT los sustituye con más cerebro, menos ego y sin sindicato”. Así abre su portada un nuevo suplemento del diario italiano Il Foglio, generado exclusivamente con inteligencia artificial.

Il Foglio, un diario italiano liberal conservador fundado en 1996, lanzó el pasado 18 de marzo la primera versión impresa de un suplemento de cuatro páginas que está hecho con IA. Los contenidos, que acompañan de manera separada la edición en papel, están también disponibles de forma digital en un apartado llamado “Il Foglio AI”.

Con esta iniciativa, el diario italiano se convirtió en el primer medio del mundo en publicar una edición completamente generada por inteligencia artificial. Según confirmó a The Guardian Claudio Cerasa, editor de Il Foglio, la nueva tecnología se encargó de todo: los titulares, las citas, los resúmenes e incluso el tono irónico, cuando aplicaba. Según expuso Il Foglio, el objetivo detrás de esta iniciativa es “poder experimentar el impacto que una revolución tecnológica de esta magnitud puede tener en la forma de trabajar para los periodistas”, así como “encarar el desafío de transformar la IA del estado gaseoso, el de teoría, al estado sólido de la práctica”.

En detalle, este “experimento” durará un mes y se venderá de martes a viernes en todos los quioscos de Italia. El proceso de producción incluye a periodistas, aunque su rol está muy limitado. Lo único que hacen es hacerle preguntas a un modelo de IA sobre determinado tema y revisar las respuestas como editores, para luego publicar los textos bajo la firma de “texto realizado con inteligencia artificial”.

El primer suplemento estuvo compuesto por 22 artículos, tres editoriales y algunas imágenes generadas con inteligencia artificial. Los textos tocaban diferentes temas, todos dentro de la línea editorial y la agenda del diario: había una nota crítica sobre la paradoja de los trumpistas italianos, otro que analizaba las promesas incumplidas del líder ruso Vladimir Putin y una columna sobre la guerra en Ucrania.

También había cartas de lectores con respuesta, la crítica de un libro, el análisis de lo que dicen de Alemania los diez ensayos más vendidos en el país y el resumen de un artículo sobre Jimmy Page, de Led Zeppelin, que critica la IA como un peligro para la creatividad artística. En paralelo, hay una nota sobre cómo los jóvenes europeos ya no creen en el amor romántico y contenidos más cortos, puramente informativos, sobre cotizaciones de acciones y datos económicos del mes del instituto estadístico oficial.

De acuerdo con un análisis de The Guardian, los artículos estaban bien estructurados, eran directos, claros y sin errores gramaticales. El diario español El País también se tomó su tiempo para leer el contenido y como conclusión de aquella primera versión señaló que es evidente la indicación humana en ciertos artículos, debido a su ángulo original.

La portada de la primera edición impresa de Il Foglio AI. Crédito: EL PAÍS.
La portada de la primera edición impresa de Il Foglio AI. Crédito: EL PAÍS.

Pero la gente lee periodismo para escuchar la opinión de aquellos que saben, que estuvieron presentes, que viven. Y esa es la diferencia sustancial que aún destaca al periodismo en manos de los humanos. Tanto en la primera edición de Il Foglio AI como en las que siguieron ninguno de los artículos tiene citas o referencias de fuentes primarias, una pata clave del oficio. “Esto no es periodismo aunque esté empaquetado como tal. Es más una acción de marketing que alimenta la discusión sobre la crisis actual de la industria de medios en el mundo”, dijo a LA NACION Nicolas Piccoli, periodista y consultor de medios. “No hay datos reveladores, no hay fuentes consultadas, y puede contener errores debido a las alucinaciones que se ven en todos los chatbots de este tipo de tecnología”.

Lo que hay que preguntarse es cuál es el valor agregado que ofrece Il Foglio AI. Aunque los detalles sobre de dónde saca la información no fueron revelados, si nos limitamos a entender cómo funciona la IA, los datos que nos brinda en sus respuestas siempre son sacados de internet, de la esfera pública, lo que todo el mundo ya conoce o tiene a su alcance. El buen periodismo te saca de ese lugar y te lleva a otro inédito tanto en una dimensión factual como ideológica. “¿Por qué un lector pagaría por un análisis político que podría generar él mismo?“, se preguntó Piccoli.

En paralelo, otra de las patas clave es la confianza que hay en la información que se brinda, un aspecto totalmente incierto cuando hablamos de las nuevas tecnologías. “Hay algo más relevante detrás de una acción de este tipo y es creer que el principal capital que tiene un medio de comunicación- que es su credibilidad-puede sostenerse de esa manera”, reflexionó Piccoli. “La propuesta de Il Foglio no creo que represente un modelo replicable para un medio noticioso serio que tenga como propósito informar a una audiencia”, agregó.

En esta línea, Íñigo Domínguez, periodista de El Paísanalizó este nuevo fenómeno y destacó que la inteligencia artificial tiene un don de la irresponsabilidad, donde nadie logra hacerse cargo de lo escrito porque no hay nombre detrás. El periodista, en cambio, afronta la decisión de poner su firma, dándole validez a esa información y confiando en su investigación, su fuente, su intuición, su percepción personal de lo trabajado.

Sobre esto, Natalí Schejtman, periodista, investigadora en temas de periodismo y tecnología y docente en la Univerisdad Torcuato DiTella, dijo a LA NACION que el periodismo hoy está tratando de encontrar su lugar en la jungla informativa y que delegar toda la generación de contenidos es el camino contrario a tener una voz distintiva que atraiga a las audiencias. “Además de cuestionamientos éticos y de rol social del periodismo, se me ocurre que una tercerización a la larga contribuye a una homogeneización de la propuesta”.

Pero ante todo, la inteligencia artificial nunca va a tener la virtud de la experiencia. Álvaro Liuzzi dijo a LA NACION que la manera en la que el periodismo pueda encontrar su valor es volviendo a las calles, algo que se perdió gracias a la internet y la concentración de las redacciones en las oficinas. “Es hora de salir, volver a contar la verdad con presencia real, recuperar el vínculo directo con las comunidades y utilizar la tecnología como una herramienta para potenciar esa misión”, reflexionó.

No estar a favor de este nuevo proyecto como una manera de hacer periodismo permanente no significa un rechazo a las innovaciones tecnológicas. De hecho, hay muchos casos en donde la IA puede servir para complementar al periodista en su trabajo. Por ejemplo, el año pasado la famosa lista anual de “los 52 lugares a donde ir” de The New York Times cumplió 20 años y, junto con el equipo de inteligencia artificial del diario, lograron analizar los patrones y datos específicos para encontrar resultados que analicen las tendencias del turismo a lo largo de estas dos décadas. “Mi posición es sí a la inteligencia artificial. Pero este (el de Il Foglio) no es el camino”, señaló Piccoli.

Fuente: Victoria Mendizábal, La Nacion